Los conflictos que experimentan los pueblos indígenas difieren de las tendencias de otros conflictos. La promoción y respeto de los derechos y el acceso a la justicia de los pueblos indígenas en tiempos de conflicto y postconflicto son indispensables para construir la paz, la reconciliación y la reconstrucción de la armonía en las sociedades postconflicto. La militarización, la supresión de las garantías constitucionales, los derechos territoriales y los derechos colectivos que se han impuesto en el territorio mapuche determinan la necesidad de identificar estrategias para asegurar la paz.
Este martes, el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos realizó el Seminario Justicia transicional y pueblos indígenas: invisibilización como víctimas de la dictadura. Durante la actividad, participaron diferentes exponentes, quienes colocaron en discusión cómo la dictadura afectó a las comunidades originarias del país.
Los pueblos chilote, aysenino y magallánico y más aun los pueblos originarios no están tranquilos ante la gran "marea negra" de la acuicultura que ha cubierto sus mares y sus más recónditas bahías y esteros llegando hasta el mismo borde costero con sus residuos de boyas, construcciones flotantes, bulla de motores, lanchas, camiones y tractores por la playa. Borde costero que fue su antejardín de siempre, donde encontraron su alimento, construyeron y vararon sus botes y donde construyeron sus iglesias y su cultura.
A fines de abril pasado, el machi depuso la medida –que se extendió por 102 días– luego de que el gobierno asegurara que no mantendría ningún tipo de conversación con él mientras siguiera adelante con la huelga. Este jueves, el machi Celestino Córdova –el único condenado por el homicidio del matrimonio Luchsinger Mackay– decidió reiniciar su huelga de hambre luego que Gendarmería rechazara su solicitud para una salida provisoria por 48 horas de la cárcel de Temuco para visitar su rewe.
Vale aclararle que ningún comunero mapuche con reivindicaciones territoriales ha sido condenado por terrorismo en La Araucanía, pese a la gran cantidad de juicios que han existido en los últimos 20 años. La única sentencia, del caso Norín Catriman, fue revocada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos por vulnerar las garantías de los comuneros. Él es, hasta ahora, el único condenado por terrorismo en La Araucanía.
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