Los conflictos que experimentan los pueblos indígenas difieren de las tendencias de otros conflictos. La promoción y respeto de los derechos y el acceso a la justicia de los pueblos indígenas en tiempos de conflicto y postconflicto son indispensables para construir la paz, la reconciliación y la reconstrucción de la armonía en las sociedades postconflicto. La militarización, la supresión de las garantías constitucionales, los derechos territoriales y los derechos colectivos que se han impuesto en el territorio mapuche determinan la necesidad de identificar estrategias para asegurar la paz.
La iniciativa contempla, a grandes rasgos, el reconocimiento constitucional y la participación política indígena en el proyecto de Nueva Constitución; acceso preferente a subvenciones y subsidios del MINVU; creación de un Programa de Desarrollo Productivo para Cooperativas Campesinas; incentivos tributarios para empresas que se instalen en la en las comunas más pobres de la Región; y la ampliación del programa de reparación de las víctimas de violencia en La Araucanía. El Plan Araucanía, que tendrá una duración de cinco años, tendrá un costo de $295.314.576 mil millones (US$ 473,412,000). La mayoría de las líneas de acción que este contiene, corresponderán exclusivamente a reorganización de presupuestos públicos.
Antes del incendio al templo evangélico en Padre las Casas, por el cual hoy se acusa a cuatro mapuches actualmente en prisión preventiva, existió un conflicto entre el pastor y la dueña del lugar, el que perdura hasta hoy. Ella es analfabeta y acusa no haber conocido los términos del contrato.
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A través de un documento, dirigido al embajador Jacob Kiefer, los integrantes del Movimiento “Defendamos Mar Brava” detallan los antecedentes judiciales que enfrenta el proyecto de la empresa Ecopower, que implica una inversión de 250 millones de dólares.
Desde los albores de la Conquista, hasta la instalación del modelo neoliberal, el Wallmapu ha sido objeto de constantes invasiones. Tanto el proyecto colonizador hispano, como la política de ocupación de territorios del Estado chileno y los proyectos extractivistas del gran capital, han operado con extrema violencia contra el pueblo nación mapuche. Esto no nos deja indiferentes. Como historiadores, como profesionales de las Ciencias Sociales y como sujetos políticos, hemos manifestado, en más de una ocasión, nuestro repudio a estas prácticas coloniales y hemos hecho explícita nuestra solidaridad con las comunidades afectadas. En esta ocasión reiteramos: